• miércoles , 20 septiembre 2017

De Torrijos a Conde de Peñalver, en el barrio de Goya

CARLOS RODRÍGUEZ EGUÍA. Julio 2017.

Aún hay quien llama “Torrijos” a la calle Conde Peñalver, en el barrio de Goya. No en vano, esa calle, paralela a General Díaz Porlier y Alcántara, situada entre Alcalá y Diego de León, se llamó “Torrijos” hasta 1941, en recuerdo del general madrileño José María de Torrijos y Uriarte (1791-1831), que luchó contra los franceses e intentó restablecer la constitución de 1812, por lo que fue fusilado por orden de Fernando VII y por la traición de su compañero de armas, el gaditano Vicente González Moreno (1778-1839). En el Museo del Prado puede verse el cuadro Fusilamiento de Torrijos, pintado en 1888 por el alicantino de Alcoy Antonio Gisbert Pérez (1834-1902).

Torrijos ha pasado a la historia como símbolo de la lucha contra la tiranía

El general Torrijos ha pasado a la historia como símbolo de la lucha contra el despotismo y la tiranía. Con el  nombre de “Torrijos” hay una calle en el distrito de Tetuán y un mercado en la calle Hermosilla del distrito de Salamanca. En 2006, la Asociación Torrijos por la Libertad colocó una placa en Preciados 12 (número 28 antiguo), en el distrito de Centro, donde nació el general Torrijos.  

Desde 1941, siendo alcalde el monárquico vizcaíno Alberto Alcocer y Ribacoba (1886-1957), Torrijos pasó a llamarse “Conde de Peñalver”, en recuerdo del cubano y político conservador Nicolás de Peñalver y Zamora (1853-1916), tercer conde de Peñalver y marqués de Arcos. Tres veces alcalde de Madrid (1892, 1895-1896 y 1907-1909), fue promotor de las obras de la Gran Vía, iniciadas en 1910. Por ello, el primer tramo, desde Alcalá hasta la Red de San Luis, se llamó Conde de Peñalver.

En la actual Conde de Peñalver, en el distrito de Salamanca, el diferente uso de uno de sus edificios más llamativos resume algunos períodos de la política española del siglo XX. Se trata de la sede de la Fundación Elorz, una construcción de 1910-1914 con fachada de ladrillo de estilo neomudéjar, situada en el número 53 (número 65 de la anterior Torrijos), esquina a Juan Bravo. Fue cárcel durante la guerra civil de 1936-1939 y posteriormente. Allí estuvo preso cuatro meses el poeta alicantino de Orihuela Miguel Hernández (1910-1942). Lo recuerda una placa colocada en la fachada por la Sociedad General de Autores en 1985. Pero ésta es otra historia, que requiere consideración aparte.

 

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